Bajo la ducha, el jabón se desliza entre nosotros, por la superficie del único cuerpo que somos. El jabón, el sudor, el agua, la piel. Entonces bebo de tus poros. Te bebo. Descubro que no te conozco.
Descubro que somos extraños. Descubro que te descubro y que somos iguales.
El agua se desliza, y el sudor, y la saliva, y los fluidos…
¡Cuántos caminos tiene la piel! ¡Cuántos…!
Te tengo entre mis brazos, entre mis músculos endurecidos, entre mis manos que se pierden en tus profundidades.
Llueve, truena.
Cesa la tormenta.
